COMUNIDAD, NATURALEZA Y AVENTURA

La niñez, la adolescencia y la juventud. Esos preciados "instantes de nuestras vidas" merecen nutrirse de vivencias reales, vivencias que afirmen la futura certeza de pertenecer al mundo. A un mundo que se puede amar. Es por eso que vamos a la NATURALEZA, a uno de los espacios naturales más bellos del planeta, como lo es Pucón y sus alrededores, con bosques, volcanes y lagos. Vamos en grupo, donde abrimos el espacio para tener la certeza de pertenencia y aceptación. El sentido de COMUNIDAD es nutrido a través de fogatas, juegos, desafíos, de cocinar juntos. El proceso social ha sido uno de nuestros fuertes todos estos años y hemos podido ver con alegría que muchos de los asistente a nuestros campamentos encuentran verdaderas amistades y logran, a veces por vez primera, sentir la bendición de ser aceptados y valorados por su forma de ser individual. El rechazo, la burla, el bullyng no tienen cabida alguna en este espacio.
Para nutrir la certeza de ser capaz de estar bien parado en este mundo y superar adversidades es necesario vivir bellas AVENTURAS, las cuales entregamos a través de caminatas diurnas y a veces nocturnas (Donde por ningún motivo el interés está puesto en asustar o bromas de ese tipo!), juegos de terreno, rallys con historias maravillosas y desafíos inesperados!

Estos tres pilares fundamentales de la Pedagogía Vivencial Waldorf: NATURALEZA, COMUNIDAD Y AVENTURA son los que nos mueven a realizar campamentos llenos de HUMOR, AMISTAD Y MÚSICA!

 

CABEZA, CORAZÓN Y MANOS - pensar, sentir y querer- Un día de campamentos EOS

En las mañanas tenemos talleres, donde se aprenden muchas cosas nuevas! entre ellos arquería, Land Art, música, cocina y más y diversos oficios y artes. El foco ahí está puesto en el aprender, en el polo del pensar.
En las tardes tenemos actividades comunitarias como desafíos grupales, guerras de agua, bañarse en el río, caminatas, hacer artes y oficios como acuarela, pulseras, atrapasueños y más. El foco está puesto en el hacer, en la voluntad.
Llegada la noche nos reunimos en la fogata a cantar, a contar historias, chistes, a repasar el día, a agradecer por el día y más. El foco está puesto en el sentir.
Es así como apelamos a todo el ser humano cada día, con jornadas rítmicas y ordenadas pero sin rigidez alguna. Esto promueve un estar amable de los niños y niñas, adolescentes y jóvenes que asisten a los campamentos. Siempre hay espacio para conversar, jugar y tocar música.

 

¡Qué bien se siente trabajar y ayudar!

Parte del campamento es cocinar, limpiar, ordenar, hacerse cargo de sus cosas, cuidar la integridad física propia y de los demás!
No son pocas las veces donde los asistentes vuelven con entusiasmo a la casa, con ganas de ayudar!